Un 10% de los pacientes son tratados con NACOs, lejos del 35% recomendable

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27 oct 2014 - 08:00 h
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Innovadores, eficaces, seguros, tienen un efecto muy predecible, un inicio de acción muy rápido e,incluso, son mejores que los convencionales. Se trata de los nuevos anticoagulantes orales (NACOs).Así lo ha demostrado la evidencia científica en los últimos 10 años y así lo afirmaron diferentes profesionales sanitarios y pacientes en el acto organizado por la Red ‘La Salud del paciente por delante’, para presentar el informe ‘Situación de la Anticoagulación en España 2014: Acceso, calidad de vida y retos de la Atención Sanitaria que reciben los pacientes anticoagulados.

Pese a estos datos, Jaime Masjuan, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), recordó que del número de personas que sufren un ictus por fibrilación auricular, un tercio se mueren, otro tercio se queda en silla de ruedas y solo el 33 por ciento restante tendrá una calidad de vida aceptable.

“El porcentaje de ictus producidos por fibrilación auricular no valvular va en aumento (un 30-35 por ciento)” y, en algunos casos, es debido a que “los pacientes no están anticoagulados o porque el sintrom —anticoagulante convencional— no ha hecho efecto en ningún momento”, precisó. Además, continuó, “también ha aumentado el número de casos de ictus producidos por hemorragias cerebrales causadas por anticoagulantes y, en este caso, la mortalidad se sitúa en torno al 60 por ciento. Por este motivo, los profesionales subrayaron una vez más la importancia de los NACOs para la prevención de estas patologías.

Asimismo, señaló que las administraciones tienen que dejar de ser cortoplacistas y ser capaces de ver los beneficios de estos medicamentos a largo plazo. Esta opción terapéutica cuesta unos 90 euros al mes, mientras que si una persona sufre un ictus puede costarle al sistema y a la sociedad unos 30.000 euros.

Inequidades

Desde la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (Feasan), su presidente, Luciano Arochena, lamentó que en este último año no ha habido cambios y recordó que el porcentaje de pacientes a los que les prescriben NACOs (un ocho o 10 por ciento) “está lejos” del 30-40 por ciento recomendable.

Aparte, también recalcó que “siguen existiendo inequidades y barreras de acceso en torno a los nuevos NACOs” y, por tanto, reclaman “que se cumpla el Informe de Posicionamiento Terapéutico (IPT) emitido por la Agencia Española del Medicamento (AEM) de forma estricta, garantizando la máxima equidad territorial y facilitando el acceso a quienes son verdaderamente candidatos”.

Por otro lado, José María Lobos, coordinador del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), insistió en que desde 2013 “la progresión ha sido escasa” y la heterogeneidad entre autonomías es un hecho evidente. “A pesar de que existe un documento que debe ser referencia [el IPT], las diferentes comunidades lo aplican de una manera muy desigual”, agregó. En cuanto al porqué muchos facultativos no los prescriben, Masjuan comentó que eso se debe al temor, desconocimiento o la falta de costumbre. “Son mucho más seguros que los clásicos y más cómodos de utilizar”, pero “se ha creado un halo en torno a este grupo de medicamentos totalmente perjudicial”, apostilló.

También se contó con la presencia de la vicepresidenta del Consejo General de Enfermería (CGE), Pilar Fernández, quien presentó los resultados de una encuesta realizada a cerca de 300 profesionales de este colectivo.

Según Fernández, el 42 por ciento asegura no conocer los NACOs, pese a que el 51 por ciento reconoce visitar a pacientes con esta terapia. No obstante, el 73 por ciento de las enfermeras que trabajan con los nuevos anticoagulantes señalan que han supuesto una mejora en la calidad de vida de los pacientes, frente a los AVK, concluyó.

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