Médicos y pacientes piden un calendario de vacunación común para el adulto

Expertos solicitan que se incluyan las inmunizaciones contra la gripe, el neumococo y el herpes zóster
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01 feb 2016 - 08:00 h
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Establecer un calendario de vacunación en el adulto y que sea común para todo el SNS y esté acordado por el Consejo Interterritorial. Ésta fue la necesidad fundamental que pusieron sobre la mesa los expertos que participaron en la presentación del informe ‘Vacunación en el adulto y el paciente crónico’, elaborado por el Grupo de Trabajo de Vacunas de la Alianza General de Pacientes (AGP).

Esther Redondo, coordinadora nacional del Grupo de Actividades Preventivas y Salud Pública de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y miembro del Grupo de Vacunas de la de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), abogó por “al menos” conseguir que se generalice un calendario de mínimos, aunque sea preferible que éste sea de máximos.

En cuanto a las vacunas básicas que deberían estar incluidas, tanto Redondo como el secretario de la SEGG, Primitivo Ramos, coincidieron en señalar que “indudablemente” se debería contar con la inmunización anual contra la gripe a partir de cierta edad —que debería situarse a partir de los 60 años— y en los grupos de riesgo; la vacuna antineumocócica a partir de los 60 años y previamente a los grupos de riesgo, además de una nueva dosis de recuerdo a las personas que la recibieron hace más de cinco años y combinar las dos que hay actualmente en el mercado en el caso de las personas inmunocomprometidas. Además, hicieron un llamamiento a que nuevos preparados —ya que el calendario debe ser algo dinámico—, como es el caso de la vacuna del herpes zóster, sean incluidos en el calendario pues, en este caso en particular, entre el 25 y el 30 por ciento de los mayores lo sufrirán y, de ellos, el diez por ciento terminarán padeciendo una neuralgia postherpética, cuyos dolores se prolongan durante tres meses y, en ocasiones, con pérdidas funcionales irrecuperables. “A medio y largo plazo, la cuarta parte de los pacientes muy mayores que la padecen, desafortunadamente perderán su bien más preciado, que es su autonomía, convirtiéndose en dependientes”, aseguró Ramos. También abogaron por incluir tres dosis y dos de recuerdo cada diez años contra la difteria, el tétanos y la tosferina para los mayores debido a que sufren frecuentemente caídas y úlceras por presión.

Aunque no todas las vacunas que consideran los facultativos que deberían incluirse en el calendario lo están ni está previsto que se añadan, fundamentalmente por motivos económicos, Redondo recordó que la inversión en vacunas es rentable, pues se estima que “por cada euro se recuperan cuatro” a medio-largo plazo.

Barreras

El presidente de la AGP, Antonio Bernal, por su parte, detalló que el grupo de expertos que elaboró este informe detectó una serie de barreras que dificultan que la inmunización en el adulto se produzca de manera satisfactoria. En concreto, se trata del incremento de la cronicidad, pluripatología y comorbilidad; la reducida inversión en políticas de prevención ya que, por ejemplo, en España solo se dedica a vacunación un uno por ciento del gasto farmacéutico (frente al dos o tres por ciento en otros países del entorno europeo); así como el bajo conocimiento sobre las vacunas de adulto que tienen tanto los pacientes como los profesionales sanitarios y los decisores.

En esta línea, el secretario general de la SEGG lamentó que, mientras parece que todo el mundo está concienciado con la vacunación del niño, cuyo cumplimiento se acerca al 100 por cien, no sucede lo mismo en el caso de los adultos con riesgo o los mayores. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud recomendaba que para 2015 se alcanzase una tasa de vacunación de la gripe del 75 por ciento y, sin embargo, en España se quedó en un escaso 56,4 y, además, hay diferencias significativas entre regiones pues, mientras que en la Comunidad de Madrid, Castilla y León y Logroño la inmunización ronda el 62 por ciento, en otras como Ceuta, Melilla o Baleares es muy baja.

La coordinadora del Grupo de Actividades Preventivas y Salud Pública de Semergen recordó que las personas entre 65 y 74 años padecen una media de 2,8 patologías crónicas, una tasa que se incrementa a más de tres en los mayores de esta edad. Se trata de patologías “muy prevalentes, como diabetes, insuficiencia cardiaca, cadiopatía isquémica, ictus, bronquitis crónica o asma”, y estas personas, además del envejecimiento fisiológico de su sistema inmune asociado a la edad, tienen otro deterioro añadido provocado por la enfermedad crónica, lo que lo convierte en un colectivo de pacientes “especialmente vulnerables para sufrir enfermedades infecciosas que se pueden prevenir”, por lo que la vacunación puede evitar tanto el sufrimiento como la carga de la enfermedad y los costes sanitarios que derivan de ella.

Asimismo, Redondo incidió en que, además, ahora se sabe que el herpes zóster y el neumococo incrementan la posibilidad de padecer posteriormente un ictus o un infarto de miocardio, por lo que la vacunación resulta fundamental.

Y es que, tal y como reconoció la experta de Semergen, los facultativos no siempre informan a los pacientes del riesgo que corren con ciertas enfermedades y la posibilidad de prevenirlas con la profilaxis.

De hecho, en la encuesta realizada por el Grupo de Trabajo entre 20 asociaciones de pacientes, se refleja que al 57,7 por ciento de asociados no se les ha preguntado por su estado de vacunación en el último año, solo al 65,4 su médico les ha recomendado algún programa de prevención y el 64 por ciento de los encuestados valora altamente la vacunación como herramienta para mejorar su calidad de vida, a la que otorgan cuatro sobre cinco puntos. Según esta misma encuesta, el 60 por ciento de los pacientes considera importante estar vacunado para no alterar el pronóstico de su patología —le otorgan a esta variable un cuatro o cinco sobre cinco puntos—, mientras que el 75 por ciento de ellos asegura que se sumaría a programas de prevención con vacunas recomendadas por su médico pero no financiadas, detalló Bernal.

Explicó además que solo los pacientes con patologías concretas contaban con información sobre vacunación en el adulto, para el resto fue “una sorpresa” descubrir que cada vez las posibilidades son mayores por el incremento de profilaxis en el mercado.

Por este motivo, Redondo apeló a la responsabilidad del médico para informar a sus pacientes de las vacunas que pueden beneficiarles, aunque no estén financiadas, para que sea el paciente el que elija contando con todos los datos, dejando de lado actitudes paternalistas. Asimismo, incidió en la necesidad de disponer de documentos de consenso y guías que ayuden al facultativo de atención primaria a tener de manera accesible la evidencia científica teniendo en cuenta la escasez de tiempo en consulta y la elevada carga asistencial.

Ramos además animó a los sanitarios a dar ejemplo y vacunarse de la gripe, y recordó que la tasa de inmunización entre ellos se encuentra solo en el 30 por ciento, por lo que pueden contagian a sus pacientes. Además, en los cupos en los que el facultativo y la enfermera se inmunizan, la tasa de vacunación entre sus pacientes es más elevada.

Inequidades

El presidente de la AGP denunció también “diferencias tremendas” entre regiones porque “no hay forma de poner de acuerdo a las comunidades autónomas”. En esta línea, apuntó a que el hecho de que las decisiones del consejo interterritorial no sean vinculantes crea inequidades importantes e, incluso, dentro de la misma región entre distintos centros. Por este motivo, recomendó una buena planificación pues, si quedase claro cuáles son los objetivos que se deben alcanzar, “se sabrá quien cumple y quien no”.

Instó a los pacientes además a aceptar el tener que pagar por ciertas cosas, como puede ser una vacuna, a cambio de tener cubiertos procesos más importantes, siendo conscientes de que el SNS no lo puede pagar todo.

“Cada vez se trabaja más en humanizar la sanidad, algunas comunidades han creado direcciones generales con este nombre, y yo diría que vacunar es humanizar, es imprescindible para que sea posible”, subrayó Bernal.

Sin embargo, los expertos no quisieron dejarse llevar por el pesimismo y coincidieron en señalar que la situación puede solventarse. La portavoz de Semergen incidió en que “no hay males endémicos” y, de hecho, se está avanzando, convocando reuniones y encuentros con asesores que pongan la evidencia científica encima de la mesa y decidan qué incluir y qué no en el calendario de vacunación del paciente adulto.

El secretario general de la SEGG agregó que “no hay que partir del fracaso”, sino ser optimistas y “rescatar” a las comunidades que van más retrasadas para ponerlas a la altura de las que ya han dado “un paso adelante”.

Grupo de Vacunas

El Grupo de Trabajo en Vacunas de la AGP nació en 2015 con el objetivo de posicionar los beneficios de la vacunación en el adulto y el paciente crónico, así como mejorar la información al paciente para que sean capaces de contribuir y participar en las decisiones preventivas y terapéuticas que les afectan.

Además de Ramos y Redondo, forman parte del grupo Inmaculada Alfageme, presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica; Pablo Aldaz, miembro del Grupo de Prevención de Enfermedades Infecciosas del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc); Francisco Javier Ampudia-Blasco, especialista en endocrinología y nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valencia; Álvaro Hidalgo, profesor titular de Análisis Económicos y Finanzas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha; Alejandro Toledo, expresidente de la AGP; Juan Manuel Gómez Moreno, presidente de la Asociación de Diabéticos de Madrid y Jesús Gutiérrez, expresidente de la Asociación de Pacientes de EPOC y Apnea del Sueño.

España solo dedica el uno
por ciento de su presupuesto farmacéutico a financiar vacunas

Los sanitarios deberían informar a los pacientes de las profilaxis aunque no estén financiadas

Antonio Bernal: “Cada vez
se trabaja más en humanizar la sanidad, y yo diría que vacunar es humanizar”

La inversión en vacunas
es rentable, se estima que
por cada euro se recuperan cuatro a medio-largo plazo

1 Necesidad de establecer un calendario sistemático de vacunación del adulto, acordado en el Consejo Interterritorial, y consensuado con las CC.AA.

2 Acabar con la inequidad generada por la ausencia de un calendario sistemático.

3 Financiación de vacunas para la población adulta.

4 Sensibilizar a administración, médicos de primaria y hospitalaria y a los pacientes sobre los beneficios de una vacunación preventiva.

5 Mayor implicación de los profesionales sanitarios para involucrar al paciente en las campañas de vacunación.

6 Esfuerzo de las autoridades sanitarias para conseguir mejores coberturas.

7 Considerar al paciente crónico como grupo prioritario de vacunación. Definir su perfil.

8 Las vacunas no son sólo para niños. Se debe proteger a lo largo de todas las edades de la vida

9 En los debates de salud pública debe primar la objetividad y los criterios científicos.

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