10º Congreso de la Sociedad Española del Dolor

Mayor dolor neuropático en pacientes obesos

La obesidad puede provocar numerosos síndromes dolorosos, como el atrapamiento del túnel carpiano o la neuralgia del trigémino

Si bien es uno de los más frecuentes, la mayoría de las veces el dolor oncológico no recibe un buen tratamiento por falta de formación

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12 abr 2013 - 08:00 h
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Si bien siempre se asocia la mortalidad por consumo de recursos y el empeoramiento de la calidad de vida del paciente obeso con las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, la realidad es que estos pacientes también sufren importantes complicaciones relacionadas con el dolor. Unos problemas que “no solo tienen que ver con dolor en las articulaciones por el peso” sino, tal y como explica María Dolores López, jefa de la Unidad de Dolor del Hospital General de Valencia, también con dolor neuropático por atrapamiento del tunel carpiano, por neuralgia del trigémino o por una mayor prevalencia de migrañas.

Asimismo, López destaca la meralgia parestésica, que consiste en un dolor en la cara lateral de la pierna, sin olvidar tampoco la alteración de la sensibilidad en pacientes obesos, tienen una menor densidad de fibra nerviosa en la epidermis. Toda una serie de complicaciones a las que hay que añadir que “un paciente con dolor crónico tiene niveles muy altos de ansiedad y depresión” ya que, en muchas ocasiones, eso le puede provocar incluso la incapacidad laboral.

Pero aquí no acaba la relación entre obesidad y dolor. López apunta también a “los síndromes correctores derivados de la cirugía de la obesidad” que empiezan ya en la propia mesa de operaciones. Y es que un paciente obeso, solo por el peso de la mesa, puede tener un atrapamiento o neuralgia de las partes de apoyo.

En cuanto a los riesgos inmediatos y secuelas de una operación, también ser obeso dificulta el proceso ya que, como subraya López, “hay más riesgo de miopatías o disminución de la sensibilidad”, además del riesgo potencial de sufrir carencias vitamínicas en operaciones de reducción de volumen. Y si el paciente obeso es además diabético, que suele ser muy común, aumenta también el riesgo de polineuropatía diabética, un síndrome muy frecuente que afecta a casi el 20 por ciento de la población.

Un número importante de complicaciones que hacen necesario que se “individualicen los tratamientos de acuerdo a la patología del paciente, sus factores asociados, la intensidad del dolor y la progresión de la enfermedad”, apunta López. Pero no solo en obesidad, sino en todas aquellas patologías que cursen con dolor.

Y de todas ellas, una de las más estudiadas es el cáncer. “El dolor oncológico es un síntoma muy frecuente por el propio tumor o por los tratamientos, pero no siempre se trata bien”, subraya Ana Mañas, jefa del servicio de Oncología Radioterápica del Hospital La Paz. Pero ¿por qué, siendo un síntoma tan prevalente, hasta el 50 por ciento de los pacientes se muestra descontento con su tratamiento? Según Mañas, hay tres problemas principales: el desconocimiento en ocasiones del médico, sumado al tiempo que requiere hacer una buena historia clínica del dolor, que la mayoría de los tratamientos indicados requieren recetas de estupefacientes e incluso la propia falta de conocimiento del paciente, que muchas veces no declara el dolor abiertamente.

De ahí que Mañas reclame más investigación y, sobre todo, más formación. “Tratamientos hay muchísimos, lo que falta muchas veces es conocimiento, tiempo y espacio”, reconoce Mañas. Por eso en La Paz han creado la ‘Comisión Hospital Sin Dolor’ que, integrada por 19 especialistas entre médicos, enfermeros y una farmacéutica, ya ha conseguido que el dolor se reconozca como una constante vital más, al nivel de la temperatura, la presión arterial o el control de la glucemia.

Un proyecto con muy buenos resultados que ahora la Comunidad de Madrid pretende implantar en todos los centros hospitalarios de la región.

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