Los pacientes con VHC barajan emprender acciones legales por la falta de equidad

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16 abr 2014 - 08:00 h
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En la actualidad estamos ante la aparición de tratamientos contra la hepatitis C mucho más eficaces que sus predecesores. Pero su alto coste y el contexto de limitaciones presupuestarias de los diferentes países, comunidades autónomas e incluso de los centros hospitalarios ponen en peligro el acceso de muchos pacientes a estas terapias. “Las personas que no han podido ser tratadas a tiempo, desarrollan complicaciones, por lo que al final los costes de la falta de acción son más altos que los de invertir en mejorar la salud de los afectados”, ha señalado a GM el presidente de Asscat, Juan Fernández Moreno.

En general, una vez diagnosticada la hepatitis C puede tratarse con éxito en el 80 por ciento de casos.En este sentido, Fernández considera que todo el mundo debería acceder a los tratamientos disponibles, no sólo para mejorar su salud, sino para prevenir infecciones a otras personas. Y es que, de no tratarse estas enfermedades, las complicaciones pueden conducir a una cirrosis hepática y, posteriormente, a un hepatocarcinoma (cáncer de hígado). Por ello,Fernández ha adelantado que Asscat está trabajando con abogados expertos en el sector sanitario “para denunciar que se están vulnerando los derechos de los pacientes en el acceso a los tratamientos”.

En Europa, países comoAlemania, Suecia oFinlandia ponen automáticamente en el circuito las innovaciones terapéuticas, “pero en España sólo se quedan enrecomendaciones”. Por este motivo, desde Cataluña, la asociación ha emprendido una acción política en el departamento de Salud con entrevistas a varias personalidades para estudiar la situación.

Prevalencia

Se calcula que en España hay unos 900.000 enfermos de VHC, de los cuales sólo una tercera parte sabe que la tiene. Fernández explica que esto conlleva una cadena de transmisión, involuntaria, que va aumentado.

En este sentido, la asociación catalana, que en poco tiempo será de índole nacional, propone realizar un screening para encontrar a a las personas con el virus. Para Fernández, sería fundamental que los centros de AP incluyeran en las analíticas las pruebas de la hepatitis C,“algo con muy poco coste, que podría salvar vidas”.

Por otro lado, con la inclusión en el año 92 de las medidas de higiente, el perfil de pacientes también se acota a perfiles de entre 45 y 64 años.

El panorama terapeútico ha cambiado en el último año. En este sentido,Fernández advierte de que “hay un punto de inflexión muy importante tras el Congreso Internacional delHígado 2014 (EASL) con las nuevas innovaciones presentadas”. De modo que aunque la hepatitis C tiene muchos genotipos y subtipos y, hasta entonces, no todos los tratamientos eran válidos para estas variaciones, los nuevos ensayos clínicos han demostrado su eficacia.

Sin embargo, para Fernández el coste de estos nuevos tratamientos es mayor y también el acceso más complicado. “Tenemos un buen piloto con un buen coche, pero no el circuito que es la Administración”. De este modo, la experiencia indica que desde las últimas innovaciones terapéuticas muy pocos pacientes han podido acceder a ellos.

Plan Internacional contra el VHC

Aunque la sensación de optimismo es generalizada tanto en el ámbito médico como entre los pacientes por las nuevos avances, hay que ser prudentes. Para JuanCarlos López Talavera, vicepresidente y director de asuntos médicos del área de hepatología de AbbVie, es arriesgado afirmar que “estamos ante la erradicación de la hepatitis C”. Fernández opina que las asociaciones de pacientes tienen que saber en qué punto se encuentra la enfermedad, valorar positivamente los nuevos tratamientos y los que están por venir, y tener la esperanza de que en un momento determinado se erradicará.

En este contexto, durante el EASL los investigadores coincidieron en la necesidad de llevar a cabo un plan internacional para luchar contra la incidencia del virus de la hepatitis C .

Los datos son preocupantes.“En Europa se estima que hay diez veces más muertes por hepatitis C que por VIH”. En este sentido, se puso en valor la necesidad de que Europa determine la hepatitis como una prioridad de la salud pública, para ello, es necesario más “fondos para las pruebas y el tratamiento”, señaló Graham Foster, profesor de la Universidad Queen Mary de Londres. De este modo, para Charles Gore, presidente de la World HepatitisAlliance, el problema está subestimado en todos los países. “Sólo el 37 por ciento de los países de la OMS tiene un programa para la hepatitis y la mitad de éstos implican solamente la B”.

La hepatitis C es una enfermedad con cura, pero a día de hoy sólo el 3 por ciento de las personas infectadas con el virus logran la curación. ElVHC es un problema de salud pública mundial y se estima que afecta a alrededor de nueve millones de personas en toda Europa. Las personas infectadas pueden no experimentar síntomas durante 20-30 años, pero cuando aparecen, el virus puede haber dado lugar a la aparición de complicaciones graves como cirrosis e insuficiencia hepática.

En este sentido, Foster calcula que en Europa, los costes clínicos totales para el tratamiento de las complicaciones de la hepatitis C (carcinoma hepatocelular, trasplante de hígado y cirrosis) por persona y año es de 13.690 euros, 118.162 euros y 12.196 euros, respectivamente.

En definitiva, los expertos advirtieron de que el tiempo corre en contra de los gobiernos y los sistemas de salud ya que las complicaciones observadas de la infección por hepatitis C aumentan a medida que la población envejece. Estas complicaciones son las que tendrán el mayor impacto en los costes “y por lo tanto un diagnóstico temprano y el tratamiento de la hepatitis C son fundamentales para mejorar la calidad de vida del paciente”, afirma Foster.

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