El Comisionado para la Equidad aconseja subir los sysadoa al nivel 2 en los algoritmos de artrosis

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15 dic 2014 - 08:00 h
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Un informe del Comisionado para la Equidad de la Alianza General de Pacientes sobre problemas y soluciones para promover la equidad en el algoritmo sobre artrosis y posicionamiento de los sysadoa (fármacos de acción lenta para osteoartritis, por sus siglas en inglés) en la Comunidad Valenciana recomienda modificar este esquema de apoyo a la prescripción de los facultativos. El comisionado, José María Martín Moreno, considera que existen evidencias para sugerir que podría estar justificado pasar estos medicamentos al segundo nivel de prescripción, en un algoritmo de tres niveles, puesto que el cuarto, que es el que ocupan en la actualidad, resulta de difícil acceso en la práctica.

El documento del Comisionado para la Equidad fue elaborado a partir de la preocupación expresada por los pacientes afectados por esta enfermedad a través de asociaciones como la Liga Reumatológica Española o la Asociación Española contra la Osteoporosis a raíz de la puesta en marcha de estos algoritmos en la Comunidad Valenciana.

Aunque el problema de acceso a estas terapias se ha detectado en varias comunidades, la percepción de los pacientes de que estos esquemas pueden condicionar la libertad de prescripción de estos medicamentos hace que se perciba un posible problema de equidad en esta región, por lo que informe acota aquí su ámbito de estudio.

Asimismo, el documento recomienda a las autoridades aportar la máxima transparencia a los procesos de valoración sobre estos algoritmos, así como simplificar los métodos de prescripción asistida para evitar que el proceso resulte excesivamente largo o complejo para el facultativo.

En su análisis, el comisionado destaca que la evidencia existente sobre estos medicamentos resulta heterogénea, con avales como el de la Sociedad Española de Reumatología, que los sitúa como de primer nivel en su protocolo para rodilla, o de la European Society for Clinical and Economic Aspects of Osteporosis and Osteoartritis y la European Leage Against Rheumatism, y posiciones menos favorables de la Osteoarthritis Resarch Society International, la guía clínica del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) o o la American Academy of Orthopaedic Surgeons.

Las discrepancias, según el informe, pueden estar influidas por el hecho de que estos productos en Reino Unido y Estados Unidos se consideran nutracéuticos, no fármacos, por lo que se presentan en combinaciones y dosis con menor efecto que el de las formas aprobadas como medicamentos.

Un esquema mejorable

En su diagnóstico de situación, el comisionado destaca que el algoritmo de artrosis aprobado en agosto de 2013 tiene cierta base o fundamento, aunque es mejorable. Fue parte de la estrategia de la Consejería de Sanidad valenciana para normalizar la prescripción de estos fármacos en la comunidad, que antes de su puesta en marcha se prescribían hasta un cien por cien por encima de la media nacional, según ha destacado su dirección general de Farmacia.

En cualquier caso, y tras valorar la evidencia disponible, considera que está justificado pasar estos medicamentos al menos a un segundo nivel. No deberían situarse en el primero, remarca, pero sería apropiado hacerlo en un escalón inmediatamente posterior, junto a otros fármacos como los inhibidores selectivos de la ciclogenasa-2 (COXIB), que se encuentran actualmente en ese nivel y, tal y como remarca el informe, no han demostrado ni mayor eficacia analgésica que los AINE que se sitúan en el primer nivel, ni menor capacidad gastrolesiva.

Además, subraya que se debería remarcar que están justificados en casos de artrosis de pacientes con enfermedades de base como insuficiencia hepática, cardíaca, renal o respiratoria, además de los casos con problemas de tolerancia gástrica. Según su análisis, también habría que considerar la prescripción en pacientes con alteraciones en la fórmula sanguínea, hipoglucemia y dermatitis alérgica.

El comisionado recalca que la falta de acceso a esta alternativa puede conllevar un impacto relativo en la calidad de vida de ciertos pacientes. No obstante, en una prueba directa en la consejería de Sanidad el comisionado ha comprobado que la prescripción con receta electrónica o en papel por parte del médico resulta factible, por lo que no es cierto que sea imposible su prescripción cuando son necesarios. Eso sí, recomienda a Sanidad que simplifiquen estos procesos, evitando el gran número de “pantallas”.

Por último, Martín Moreno asegura que los responsables de la consejería valenciana han expresado personalmente su voluntad de mejorar el sistema y los procesos, compromiso cuyo grado de cumplimiento será valorado por el comisionado en el plazo de dos meses.

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