“El Código Ictus todavía no está implantado en 20 provincias”

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31 oct 2016 - 08:00 h
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En apenas un año de existencia, la asociación Freno al Ictus ha conseguido dar visibilidad a esta enfermedad con el objetivo de reforzar la prevención. Su presidente, Julio Agredano, explica a GM la línea de trabajo de la entidad inmersa en la celebración del Día Mundial del Ictus el 29 de octubre.

Pregunta: ¿Qué aporta la asociación en la lucha frente al ictus?

Respuesta: Un foco en la prevención de la enfermedad, gran parte de nuestras acciones están a enfocadas a informar, visibilizar, sensibilizar y concienciar sobre el ictus para aportar activamente en su prevención. Este foco nos hace realizar acciones que tengan un impacto directo en el conocimiento, prevención, detección y actuación sobre el ictus

Trabajamos mucho en la búsqueda del factor “multiplicador”, es decir, nosotros creemos que la información tiene más impacto cuando alguien cercano a ti te lo cuenta; por ejemplo, trabajando en las escuelas para que los chavales eduquen a sus padres sobre hábitos saludables, o trabajando en las empresas para que el empleado haga de “evangelizador” de su entorno y pase a tener información y formación sobre cómo identificar un ictus y cómo actuar correctamente.

P. ¿Cuál es vuestro objetivo?

R. Eliminar el drama personal, familiar y social que representa el ictus en nuestro país. Es una enfermedad cuya dimensión no se corresponde con el conocimiento que hay sobre ella por parte de la sociedad.

Estamos convencidos que un elemento de prevención fundamental es que la gente tenga conciencia de lo que es, y a qué nos estamos enfrentando. Solo a través de ese conocimiento llega la concienciación y la prevención.

P. ¿Qué margen tiene el paciente en la prevención de esta patología?

R. El 80 por ciento de los ictus son prevenibles, es un dato que invita a la esperanza de que reducir el impacto que tiene el ictus en la sociedad es posible.

La prevención pasa fundamentalmente por llevar una vida activa y saludable. Estamos hablando, por ejemplo, de tabaquismo, obesidad, sedentarismo, factores muy ligados a nuestros hábitos y que son fácilmente modificables reduciendo significativamente el riesgo de padecerlo.

P. ¿Está la sociedad concienciada?

R. La respuesta claramente es no. Por poner un ejemplo, realizamos acciones de promoción de la salud en las empresas dentro de sus programas de recursos humanos. ¡Únicamente el cinco por ciento de empleados que asisten a nuestras conferencias saben la dimensión de la enfermedad, cómo prevenirla, cómo detectarla y cómo actuar!

P. A escala nacional, ¿hay una atención equitativa frente a esta enfermedad?

R. No hay una equidad entre comunidades; hay comunidades o, dentro de ellas, provincias, que están mejor preparadas que otras. Por ejemplo, el Código Ictus de atención urgente no está implantado en 20 provincias. Hay comunidades como Madrid con una buena red de hospitales dentro de la red ictus, pero, por ejemplo, Andalucía, con su dimensión y extensión, tiene menos recursos especializados que Madrid.

P. ¿En qué debe mejorar su abordaje?

R. Hay que mejorar en tres líneas, en el conocimiento por parte de la sociedad de la enfermedad, es decir en prevención, en atención urgente, eliminar las inequidades del sistema, y por último mejorar claramente en recursos para la rehabilitación y mejora del afectado.

En este último punto es importante recordar que un afectado de ictus que sobrevive a la enfermedad tiene muchas opciones de superarla con secuelas. Solo el 30 por ciento de los afectados no tienen secuelas o secuelas moderadas; el resto, es muerte o secuelas incapacitantes. Recordemos que el ictus es la primera causa de discapacidad mundial.

Esto significa que, además del drama personal y familiar que representa la enfermedad, hablamos de un elevado coste sanitario, social y personal. Mejorando y dotando de más recursos los servicios públicos de rehabilitación conseguimos gente con menos secuelas. Es decir, conseguimos reducir el coste global que representa la enfermedad. Hoy en día, la rehabilitación de la enfermedad depende de la capacidad adquisitiva del afectado.

P. ¿Qué parte de esta mejora corresponde a los profesionales sanitarios?

R. Los profesionales sanitarios tienen que estar en mejora continua sobre nuevos protocolos, nuevas técnicas que ayuden, por una parte, en la mejora de la actuación urgente de la enfermedad, es decir, conseguir reducir los protocolos de actuación para ganar tiempo, tiempo aquí es cerebro. Por otro lado, deben seguir implementando nuevas técnicas de rehabilitación que ayuden a reducir las secuelas posteriores.

De todas formas, me gustaría indicar que los profesionales sanitarios están condicionados por algo que se llama “presupuesto” que no depende de ellos. Por eso es importante dar visibilidad sobre la enfermedad. Cuanto más se conozca en la sociedad, más elementos de presión habrá para que se destinen los recursos necesarios.

P. En muchas de vuestras campañas contáis con el apoyo de personas famosas, ¿os ha resultado fácil que se impliquen en vuestra causa?

R. Nos ha resultado extremadamente fácil contar con su apoyo. Las personas que tienen relevancia social saben de la importancia que ellos tienen en la visibilidad de una causa, de una enfermedad tan devastadora como ésta. Hasta la fecha nos hemos encontrado con gente que acepta su “responsabilidad” social como gente que crea opinión entre la gente y que con sus acciones pueden influir positivamente en las personas.

P. ¿Qué mensaje queréis que quede bien claro en este Día Mundial?

R. El lema y la imagen que se ha elegido para este año, manos entrelazadas y “Comprometidos contra el ictus”, indican claramente que ésta es una batalla que solamente podemos ganar entre todos, sociedad médica, movimiento asociativo, industria, medios de comunicación, sociedad... Todos juntos para poner freno al ictus.

P. ¿Qué proyectos de futuro tenéis?

R. Muchos. Estamos ilusionados con la repercusión que estamos teniendo en nuestro poco tiempo de vida y tenemos que aprovechar esa ventana para seguir desarrollando los proyectos actuales y los nuevos en los que ya trabajamos. Educación, empresa y sociedad son los pilares en los que nos basamos y en los que queremos seguir evolucionando para aportar nuestro granito de arena en la prevención de la enfermedad.

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