El autocontrol, pieza clave en el tratamiento de pacientes anticoagulados

Herramientas
|
22 sep 2014 - 08:00 h
|

El tratamiento anticoagulante (TAO) “afecta a cerca del dos por ciento de la población española mayor de 16 años y requiere importantes recursos sociosanitarios para su seguimiento y control”, según ha explicado el doctor Eduardo Tamayo, médico de familia del Centro de Salud de Gros, en Guipúzcoa, durante su intervención en la II Jornada de Formación a Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares, organizada por la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados (AMAC), con motivo del Día Mundial del Corazón (29 de septiembre).

En este contexto, “el autocontrol del INR (índice de coagulación) se perfila como una estrategia clave para la sostenibilidad y eficiencia del Sistema Nacional de Salud (SNS)”, señala.

El experto está convencido de que “el paciente anticoagulado es perfectamente capaz de responsabilizarse de su propia salud si se le facilitan las herramientas adecuadas”. Según diversos estudios, el autocontrol del INR “mejora considerablemente los resultados clínicos de este grupo de población, reduciendo posibles complicaciones” y “disminuye la presión asistencial de médicos y enfermeros, permitiendo una mejor estructuración de las funciones del personal sanitario”.

Por todo esto, Tamayo aboga por la inclusión del autocontrol para pacientes con TAO en las carteras de prestaciones de los servicios de salud. “La implantación de este sistema es perfectamente factible y debe hacerse de forma paulatina y progresiva”, dice.

Diagnostico precoz

La fibrilación auricular es la arritmia mantenida más frecuente y su prevalencia aumenta con la edad. Para la doctora Isabel Egocheaga, médico de familia del Centro de Salud Isla de Oza (Madrid) “es importante diagnosticar precozmente esta enfermedad mediante la realización de electrocardiogramas para implementar el tratamiento más adecuado cuanto antes, con dos objetivos claros: prevenir la formación de trombos en el corazón y, por tanto, el ictus (con medicamentos anticoagulantes), y mejorar los síntomas de la arritmia (con fármacos que controlan la frecuencia cardiaca)”.

“El cumplimiento terapéutico y el correcto autocuidado son muy importantes para la seguridad y eficacia de los anticoagulantes, ya sean los tradicionales antivitamina K o los nuevos fármacos orales de acción directa”, añade. Precisamente, las estrategias autonómicas de atención a pacientes con enfermedades crónicas “redundan en la necesidad de que estas personas cuenten con la información adecuada y suficiente que les permita tener una actitud activa y comprometida”.

La Web 2.0

Por su parte, José Abad, enfermero experto en telemedicina y colaborador de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Fundación Jiménez Díaz, ha expuesto las posibilidades y ventajas que ofrece la Web 2.0 para los pacientes anticoagulados. “Debido a sus necesarios controles y a la posibilidad de complicaciones, la utilización de fármacos anticoagulantes orales produce cierta dependencia médica que puede influir en la vida de quienes los toman”, apunta. “Proyectos innovadores basados en la Web 2.0 pueden incrementar la información disponible sobre la enfermedad y su tratamiento, pudiendo llegar incluso al autocontrol de la misma con una disminución de los riesgos asociados”, agrega.

“La implantación del autocontrol en TAO, la formación de los pacientes anticoagulados y el uso de las nuevas TIC y la telemedicina son nuestras principales demandas como asociación”, explica Juan Manuel Ortiz, presidente de AMAC. El experto denuncia la “gran variabilidad interautonómica” que hay en este ámbito y pide a las comunidades que inviertan “muchos más recursos” en la formación de sus pacientes anticoagulados con el objetivo de mejorar su calidad de vida, añade.

Twitter