El asma tiene un impacto negativo en la vida diaria del 80% de los pacientes

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21 jul 2015 - 08:00 h
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La persistencia de síntomas en personas asmáticas afecta negativamente a la vida, tanto laboral como personal, en el 80 por ciento de los pacientes, tal y como se pone de manifiesto en la encuesta ‘A shadow at work’, elaborada por Boehringer Ingelheim.

La encuesta a escala mundial se ha realizado en países como Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y España entre otros, con el objetivo de arrojar nuevos datos sobre el impacto que causa el asma en la productividad laboral, las actividades cotidianas y las relaciones íntimas de las personas que sufren esta patología respiratoria.

En el caso de España, se ha encuestado a 300 personas asmáticas que, en la actualidad, están bajo tratamiento pero que, a pesar de ello, siguen experimentando síntomas.

Tras los resultados, se ha visto que el 80 por ciento de las personas asmáticas manifiestan que la enfermedad les ha afectado en mayor o menor medida a su productividad en el trabajo, llegando a impedir que trabajen el 12 por ciento de las personas encuestadas. En concreto, los datos revelan que debido a los síntomas que experimentan, estos pacientes pierden un promedio de 3,9 horas de trabajo (casi media jornada laboral) cada semana.

Además, el asma provoca un deterioro físico y mental sobre estos pacientes, ya que se ha visto que durante su jornada laboral el 31 por ciento de los afectados se siente cansado o débil, el 22 por ciento manifiesta estar estresado mentalmente y el 14 por ciento deteriorado físicamente.

En cuanto al impacto que ejerce esta patología sobre las actividades diarias de los pacientes, un 80 por ciento de los encuestados afirma tener dificultad para dormir, un 93 por ciento reconoce tener habitualmente síntomas a lo largo del día y un 67 por ciento confirma que el asma interfiere en sus actividades de la vida diaria, también fuera del trabajo.

“Estos nuevos datos ponen de manifiesto el alto grado de afectación que el asma produce sobre la vida del paciente, perturbando tanto su capacidad de trabajo como la actitud para realizar actividades de la vida diaria, como tareas domésticas, ir de compras, practicar ejercicio y cuidar de niños o hasta mantener relaciones íntimas”, señala Vicente Plaza, jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Sant Pau de Barcelona y coordinador del comité ejecutivo de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA).

Tal y como manifiesta el especialista, los datos revelan que la patología afecta incluso a las relaciones íntimas de los pacientes.

Más de la mitad de los asmáticos admite haber sufrido una limitación en sus relaciones por culpa de la enfermedad, llegando a impedir por completo mantener cualquier tipo de relación en un 13 por ciento de los casos.

Tanto es así que el 79 por ciento de las personas a las que se ha preguntado han manifestado su deseo de tener relaciones sexuales sin sufrir síntomas, ya que más de la mitad (67 por ciento) admitieron que estos empeoraban con el esfuerzo realizado al practicar sexo.

Se considera que el asma es fácil de tratar y existe la percepción equivocada de que las personas con asma no pueden llevar una vida normal. Sin embargo, casi una de cada dos personas con asma sigue teniendo síntomas a pesar de estar recibiendo tratamiento.

“Entre un 40 por ciento-50 por ciento de los pacientes con asma no controlan su enfermedad, un hecho que se debe principalmente a la falta de adherencia al tratamiento y también a un mal uso del inhalador”, destaca Plaza.

Los pacientes asmáticos sufren episodios recurrentes de sibilancias, disnea, presión torácica y tos que pueden afectar significativamente a su vida profesional, social, física y emocional, pero además, estos síntomas pueden agravarse a periodos de deterioro más graves denominados “exacerbaciones del asma”. Cuando éstas se producen existe elevado riesgo de sufrir ataques de asma potencialmente mortales.

Se han realizado estudios que han demostrado que, en personas asmáticas con síntomas, la probabilidad de sufrir un ataque de asma es seis veces mayor que en aquellas con un nivel mínimo de síntomas o sin síntomas diurnos.6 Además, los ataques de asma pueden agravar la enfermedad en el futuro.

“Así es, manifiesta el experto, los pacientes no controlados tienen mayor riesgo de sufrif crisis asmáticas y hay que ser conscientes de que éstas pueden ser, a veces, mortales. Además, y como muy bien refleja la encuesta, sufrir la enfermedad tiene un impacto directo sobre la vida personal, laboral, social y sexual del paciente”.

Asimismo, Plaza lanza un claro mensaje hacia los pacientes: “que no se conformen con estar medio bien o medio mal y que no piensen que por ser asmáticos es normal que tengan algunas limitaciones, ya que hoy en dia disponemos de nuevos y diferentes tratamientos que, afortunadamente, proporcionan una mayor eficacia. De hecho, en la actualidad lo habitual es que con un tratamiento apropiado el paciente pueda hacer vida completamente normal, incluso también practicar deporte, ya que hay deportistas de alto nivel que tienen asma y que alcanzan sus metas incluso con éxito”; y añade que, “por ello, animo a las personas con asma a que consulten todas sus limitaciones con su médico, de modo que éste pueda informarles sobre su mejor opción terapéutica y darles recomendaciones para disminuir estos inconvenientes y poder convivir con el asma bajo la máxima normalidad”, concluye el experto.

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